La página Oficial de la Hinchada Pincharrata

 
               

 

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EL GRAN DOCTOR

Bilardo y LA BOTELLA...

"La botella tenía Gatorade con agua, pero me querían llevar detenido porque decían que lo que en realidad tenía era alcohol. ¡Yo estoy desde hace 50 años en este baile y estos se piensan que voy a traer alcohol a la cancha!"
La detención
"Nunca vi una cosa igual. Me paré del banco y vinieron como diez tipos. 'Vamos para acá, vamos para allá. Vamos a la oficina', me dijeron. Y yo respondí: 'No, qué oficina ni oficina. A mí no me llevan porque tengo que ver el partido".
La sanción
"¿Cómo me van a sancionar por tener agua en campo de juego? Se piensan que adentro de la botellita había alcohol. Je, a Carlitos, justo a Carlitos lo van a agarrar con alcohol dentro de una cancha de fútbol".
El espectáculo
"Estuvo lindo el espectáculo ¿no? Yo vine a ver eso: la gente, las banderas... Además, disfruté del fútbol de River, que jugó muy bien. Me divertí mucho. ¿La gente de Estudiante? No sé, yo ahora vengo a la cancha a divertirme".
La reposera
"Nooo... Reposera yo no traje. Lo que traje fue una sillita para sentarme y ver el partido tranquilo. Lo que pasa es que a mi me dijeron que el fútbol hay que verlo así, tranquilo. Pero parece que no se puede, porque hoy no me dejaron".
La filosofía
"No hay ningún problema en que hayamos perdido. Total, a mí el resultado no me interesa. De ahora en más les voy a decir: 'Muchachos, jueguen'. Que todo sea improvisación. Hoy al equipo lo vi bien".
El famoso bidón
"No, este no era ningún bidón. Que lo revisen para que vean lo que tenía... Yo espero que uno de estos días, la botella la prueben... ¿cómo se llaman estos tipos? Bueno, uno que sepa de esto...".

De este champán no has de beber


Descorchó una botella en el banco. "Quería disfrutar del partido", dijo...
Quizá nunca se le cruzó por la cabeza a Carlos Bilardo que su increíble puesta en escena de ayer a la tarde, ante 36.759 atónitos espectadores en el Monumental, quedase en la historia del fútbol como una de las páginas más insólitas y bochornosas que puedan contarse.
Eje excluyente de una tarde que en segundo plano será recordada por una goleada indiscutida de River, minutos previos a las cinco de la tarde el entrenador de Estudiantes ya tenía en mente el revuelo que iba a desatar más tarde, cuando llamó a Juan Manuel Pons, periodista y compañero suyo Fox Sports, y le dijo por lo bajo: "Grabá lo que va a pasar cuando entre a la cancha que mañana todo el mundo verá lo que voy a hacer". Ya se lo había anticipado a los periodistas que habitualmente siguen a Estudiantes. Tenía una desopilante ocurrencia: dijo que ingresaría a la cancha con anteojos de sol, una botella de champán y una reposera desde la que vería cómodamente el partido. Nadie en su sano juicio daba crédito al vaticinio del DT, que previo a su salida a la cancha se dejó fotografiar alegremente por turistas que recorrían el Monumental.
El escándalo devino a las 16.40, cuando los jugadores abandonaron la manga y Bilardo y sus asistentes tomaron su sitio en la zona del banco de suplentes. Acompañado por el utilero Pocho Mazzina, Bilardo se instaló en una silla de plástico por delante de los suplentes, acomodó en una mesita un balde con una botella de champán y una copa. Ante una nube de fotógrafos actuó un sereno descorche y ante la incredulidad general comenzó a beber diciendo, alegremente, "brindo por el espectáculo, salud, salud...". Nadie entendía nada.
A las 17, el sorprendido árbitro Héctor Baldassi, enterado por sus asistentes del ridículo episodio, se acercó para ver lo que sucedía y el revuelo se generalizó. Llegó la policía mientras Bilardo seguía brindando. Hubo discusiones. Por un instante reinó el descontrol hasta que lentamente todo volvió a la normalidad.
Iniciado el partido el DT olvidó su show mientras los ataques de River se sucedían, lo mismo que los goles a Docabo. Cuando el árbitro marcó el final del primer período llegó la parte seria. Advertida por la policía y por la repercusión radial del insólito hecho llegó hasta el estadio la fiscal contravencional Claudia Barcia, de la Fiscalía 11 para actuar de oficio, con la intención de labrar un acta, interpretando como una violación a las normas el ingreso de alcohol a todo espectáculo deportivo.
Una puesta en escena entre lamentable y risueña se generalizó en el entretiempo, comidilla digna de vedettes necesitadas de prensa, cuando Bilardo se negó a trasladarse hasta la comisaría para formalizar el acta. Hubo corridas. Asistentes que se negaban a que la policía se llevara la botella. Jugadores que pedían que nadie tocara el corcho. Bilardo que pretendía convidar su champán a testigos para corroborar que el contenido era Gatorade y no otro líquido. "Cómo voy a ir a la comisaría por tomar jugo...", se defendía el técnico. Llegaron los dirigentes de Estudiantes pidiendo justicia. El público gritaba.
El papelón Monumental recobró la calma cuando Bilardo acordó con las autoridades de la Fiscalía solucionar el tema después del partido. La Fiscal, su asistente, el balde con botella y todo se quedaron esperando en el banco de suplentes junto a los jugadores de Estudiantes como si esperaran entrar a jugar en cualquier momento. Increíble...
Con la goleada final consumada llegó el último capítulo, la salida del técnico del vestuario. En medio de interminables conciliábulos y después de más de una hora de espera frente a la puerta 15 del vestuario visitante, por fin salió Bilardo. Que habló y dijo. "Que lió se armó eh..., todo por querer cambiar mi filosofía y ver el partido tranquilo. Lindo espectáculo el de la cancha, ¿no?..."
Ya de noche en City Bell, hora 22:45. Surge la versión sobre la detención de Bilardo. Llama Clarín. Disfónico, atiende Bilardo. Y aclara: "¡¿Preso?! Estoy acá tranquilo, mirando el partido con River. Jugamos mejor que la vez pasada. Lástima los goles, ¿no?". Bilardo de día y de noche. Capaz de todo. Tómelo o déjelo!!!!

20 PREGUNTAS (7/03/04)

Pasaron dos semanas y recién ahora los ecos de la película del champán se dejaron de escuchar. Fue el último capítulo mediático del doctor. Por eso vale encarar al DT con un cuestionario de 20 preguntas para introducirse en el "Universo Bilardo" y tratar de entender qué, por qué y para qué hace lo que hace. El no se calla nada.
1—¿Está conforme con los resultados de su actuación del brindis con champán, después que logró que por diez días todos hablaran de usted olvidando la goleada a Estudiantes?
—Sí, porque después de todo pude hacer algo distinto intentando cambiar mi forma de ser. Aunque reconozco que cambiar para mí es algo muy difícil... No, ¡qué voy a cambiar a esta altura...!
2—Entrenó con música durante 11 horas seguidas, luego pasa días enteros concentrando sin salir y sin embargo, en tres partidos, Estudiantes hizo dos goles. ¿No se preguntó para qué tanto trabajo?
—Claro, me lo pregunté en el año 1977 (¿?)... No, pará que te cuento cómo es. Estaba en Colombia dirigiendo al Cali y Zubeldía al Nacional y un día le dije: "¿Cómo puede ser que trabaje todo el día tirando corners, entrenando de noche, pum, pum, y a mi equipo vecino hace 14 fechas le llevo sólo un punto?". Me dijo: "Siga así que con el tiempo la cosa va a cambiar". Aquel técnico hoy tiene un restorán y yo salí campeón del mundo. Todo lo que hago ahora algún día, en algún partido, me va a servir. Van a ver...
3—Muchas veces, después que algo le sale mal, acusa un complot en su contra. ¿Quién lo persigue?
—No digo que me persigan ahora. Antes sí, me mataban. Muchos cambiaron. Costó, eh. Pero por suerte cambiaron.
4—Preocupado por los robos, hace algunos años se compró una escopeta de dos caños. ¿La usaría llegado el caso?
—No estoy preparado para usarla. Pero uno nunca sabe. La compré de calentura porque me habían robado. Ahora mismo te digo que no la usaría.
5—Luego del Mundial 86 dijo que revolucionó el fútbol con sus tres defensores. ¿Por qué tras 18 años su equipo juega con cuatro? ¿Se equivocó?
—Pero si a Angeleri —lateral por derecha— lo quiero abajo nada más para que arranque y llegue como puntero. Pero hay que ver los jugadores que tenés, ¿no? Todo depende de los jugadores.
6—Insiste en sacar provecho con el recurso de jugadas con pelota quieta, con el que hizo dos goles en tres partidos pero le metieron siete. ¿Esa jugada no es una antiguedad?
—Nooo, pará. El 80 por ciento de los goles provienen de jugadas así. Pero ojo, hay que ver si tenés jugadores altos que además sepan cabecear y, además, la clave está en saber tirar el centro.
7—¿Hubiera llegado a ser quien es sin el apoyo de Gloria, su mujer?
—Ni loco. La conocí a los 17 años y después, siempre juntos. Dejame que sigo un año más, le decía. Y pasaba uno y otro y otro... Tendría que salir más al cine con ella. Hace muchos años fuimos a Lavalle y no nos pusimos de acuerdo. Ella quería ver una de llorar y yo, una de Olmedo. Fuimos uno a cada cine, je... Tengo que arreglar eso...
8—Su profesión es considerada por los médicos como de alto riesgo. ¿No le teme a un infarto como le pasó a Johan Cruyff, que tiene un triple by pass?
—Sí, tengo miedo. Le pasó al Pulpa Echamendi, que murió así. Hace poco me asusté y fui a parar al hospital Otamendi. Estaba mal, no dormía, tomaba pastillas a rolete. Me hice un chequeo y me dijeron que estaba bien pero que tenía que cuidarme. Es jodido este laburo, eh...
9—¿Cómo está su relación con Diego Maradona?
—Bien, quiero verlo ahora que anda por Bolivia. Quise ir a Cuba el año pasado unos días pero después eso se cayó. Quiero verlo.
10—¿Y con Julio Grondona, quien una vez dijo que usted era el mejor técnico que conoció?
—Volví a la AFA a declarar nada más que por él. Desde el 90 que no la pisaba. Siempre nos llevamos bien. Decíamos: "Esto va a pasar..." y tac, cinco meses después pasaba. No, bien, bien...
11—¿Como puede ser que usted, que proviene de la ciencia porque es médico, sea tan cabulero?
—Son gustos. Cuando estudiaba y rendía bien con determinada ropa, después iba siempre con la misma. Para muchos el martes 13 es mala suerte y yo creo que es suerte. Dí el listado de los jugadores del Mundial en México un martes 13 y salimos campeones. En lugar de cábala poné que tengo costumbres, así no tengo problemas con el cura de Luján que me dice que diga así, je...
12—Cuénteme aquella anécdota de Colombia, cuando hizo regresar un avión en pleno vuelo porque se había olvidado de alguien que le había traido suerte.
—No, ¿eso hice...? Je. No me acuerdo. Siempre tuve cuidado con los jugadores en los aviones, ¿pero volverme en pleno vuelo...?
13—Supongamos que está en una balsa después del naufragio y puede subir a uno sólo. ¿Elige a Griguol o a Menotti?
—No, pará. Eso es jodido porque estás hablando de un caso de vida o muerte, eh.... Trataría de ayudar a los dos.
14—¿Y si no hubiera peligro de muerte?
—Si fuera así le daría una manito a Timoteo.
15—¿Es cierto que no conoce a ningún DT que sea propietario del pase de algún jugador al que incluyó en su equipo?
—Juro que no conozco a nadie. Y me enteré hace poco que a uno le pagaron una deuda con el pase de un jugador de inferiores. Yo nunca. Y eso que me tocó transferir a 110 jugadores de selección. Me llamaban y decían: "Bueno, ¿cómo arreglamos...?" Contestaba: "Hablen con el presidente de cada club". Pude ser el primer empresario del fútbol después de Félix Latrónico. No me gusta que el jugador y su técnico estén representados por el mismo empresario. No está bien...
16—¿Se arrepiente de su amistad con José Barrita, jefe de la barra brava, tras su paso por Boca?
—No. A mis amigos, cuando se mandan una macana, a la cárcel los voy a visitar. En el juicio a Barrita llamaban a testigos y nadie lo conocía. Cuando me tocó hablar a mí dije que sí, que conocía a sus padres, que estaba a veces con él. ¿Cuál era el problema?
17—En más de 40 años, ¿conoció a algún jugador o DT que haya tenido sexo con algún compañero?
—No, nunca, nunca... Jamás me enteré de nada.
18—¿Cómo se explica que en Argentina, lleno de mujeres muy lindas, la "diosa" de hoy sea Florencia de la V, un travesti?
—Eso no lo puedo comprender.
19—¿Qué jugador pudo superar a Maradona y por alguna razón no llegó?
—Ojo, mejor que Diego nadie. Burruchaga era un monstruo. Y Borghi pintaba fenómeno. Era bárbaro. ¿Qué le pasó? Le faltó el carácter que tenía Diego, pero igual el Bichi era terrible. Una lástima.
20—Dicen que tiene preparada otra "sorpresita" tipo botella de champán. ¿Cuál es?
—Je, je... algo estamos preparando, ya veremos. Ya veremos.
Personaje que actúa de sí mismo. Así es y siempre será Bilardo. Irrepetible.
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"Me dijeron: Nunca te reclamamos nada, nunca te vinimos a buscar así, te lo pedimos por primera vez, Carlos tenés que hacerte cargo de Estudiantes.... Yo tenía el no preparado, pero me sacaron un sí, y aquí estoy...". Palabras más, palabras menos, de esa manera Carlos Salvador Bilardo se presentaba hace cuatro meses contando como se había producido su cuarto ingreso al club pincharrata. Aunque está claro que nunca se fue, el "Narigón" le puso con su retorno, en el mes de abril, una bisagra al fútbol nacional, provocando mucho más ruido que las inversiones más rimbombantes en nuevos valores que plantearon los grandes en su pelea por ser más poderosos.

Ahora se lo ve con papel y marcador en mano en una charla técnica permanente que se extiende aunque no haya ni vestuario ni jugadores. Mirando de reojo una y otra vez los site mil videos que juntó en más de tres décadas de fútbol y poniéndole su marca inconfundible a esta nueva etapa en el fútbol activo. De esa manera, y tal como es su costumbre, sorprendió a todos cuando,de un día para el otro, saltó de un estudio de TV al cesped del Country de City Bell sin escalas, "Porque a los amigos no les podía fallar...".

Quienes lo conocemos desde hace bastante tiempo lo notamos casi igual. Porque los gestos son los mismos, las ocurrencias y las cábalas también, mientras el caracter de universitario se sigue mezclando con la picardía ganadora que otorgan kilómetros de calle bien recorridos. Pero como uno de los secretos del ex DT de la Selección es estar siempre a tono con los tiempos y no quedarse con libretos viejos, este Bilardo modelo 2003 le agregó a lo conocido algunas variantes que hace pocos días dejó con la boca abierta al mismísimo River, el candidato de todos para el campeonato.

La velocidad es una de sus obsesiones actuales, y no se cansa de repetir que "si todos se mueven rápido, es muy dificil que los agarren. Y encima, si juegan bien, los pibes voladores --según la definición recibida por Gelabert y compañía--, te matan...". Aunque él se encarga en cada ocasión de poner paños fríos cuando le hablan del futuro y de las pretensiones, sabe que tiene entre manos lo que siempre soñó al comienzo de un proceso: mucha juventud, un grupo con ambición y unas ganas tremendas de triunfar...

38 años después de su primer llegada a La Plata, el Narigón pegó la vuelta y está de vuelta en su casa. Cambiaron algunas cosas: el escenario, las caras y hasta algunas costumbres, pero él pacientemente se está encargando de transformarlo en aquel laboratorio generador de fórmulas casi milagrosas que marcaron toda una época en el fútbol argentino.

El aniversario de la fundación del club estudiantil es una ocasión más que propicia para hablar del hombre que hoy por hoy atrae todas las miradas del público rojo y blanco. En definitiva, Estudiantes disfruta de un viejo sueño y el fútbol argentino asiste a esta especial revolución provocada por la última locura del Narigón...

Momentos de gloria futbolística

Los dueños de la última vuelta olímpica. De la mano de Eduardo Manera, estos hombres festejaron el título en 1983

El domingo 6 de agosto de 1967 comenzó un ciclo de éxitos futbolísticos realmente increíble. Aquel domingo, en cancha de San Lorenzo, Estudiantes de La Plata se consagró campeón del primer torneo Metropolitano al ganarle en el partido final a Racing por un categórico 3 a 0. Allí nació la etapa más gloriosa del club Pincharrata, al conquistar uno tras otro los títulos más imprtantes del mundo, ahciendo surcar sus colores rojo y blanco en los estadios más famosos y midiéndose con los equipos más poderosos.

Entre 1967 y 1971, Estudiantes completó un período nunca igualado por unainstitución deportiva de la Argentina, en lo que se refiere a la trascendencia internacional de los éxitos. Y aquella victoria fetejada contra la Academia, en agosto de 1967, fue el primer escalón de un vertiginoso ascenso que tal vez tuvo su punto de partida algunas horas antes, cuando en cancha de Boca, el Pincha remontó un marcador adverso de 3 a 1 para imponerse finalmente 4 a 3 al ascendente equipo de Platense.

Un partido épico fue aquel que terminó impulsando a la institución platense hacia un lustro de gloria, porque la formación dirigida por Osvaldo Zubeldía mostró su verdadera fibra, su capacidad y ganas de correr la pelota y su convicción triunfadora. Pero sin embargo corresponde también destacar que mucho tuvo que ver en este lanzamiento una reestructuración desde las divisiones inferiores que manejó Juan Urriolabeitia, que presentó las bases de un gran equipo de Primera División. En 1965 Estudiantes se consagró campeón de tercera y cuarta división, y desde 1967, quedó señalado, comenzó la etapa grande del club albirrojo.

Estudiantes ganó el campeonato Matropolitano y salió segundo enel posterior Nacional, invicto; al año siguiente llegó el primer centro de esos que ni los más optimistas y fervientes simpatizantes soñaron jamás: campeón de América. Pero eso no fue todo, porque un año después, en 1968, Estudiantes llegó a la cima de la gloria consagrándose dempeón del mundo. En 1969 se repitió la hazaña de ganar la Copa Libertadores y como yapa incorporó a sus vitrinas la Copa Interamericana. En 1970 logró la Libertadores por tercer año consecutivo y al año siguiente estuvo a punto de ser tetracampeón americano al perder en la final contra Nacional de Montevideo, Uruguay.

En la continuación de aquella reorganización de inferiores que además de Urriolabeitia mostró cumpliendo una tarea muy importante en la formación de jóvenes futbolístas a Miguel Ignomiriello, y con Carlos Pachamé, Eduardo Flores, Juan Ramón Verón y Oscar Malbernat asomando como grandes promesas, la dirigencia de Estudiantes resolvió en 1965 la contratación de un director técnico joven, sin mucho cartel, que a la postre se convirtió en uno de los principales artífices del equipo campeón del mundo: Osvaldo Zubeldía, claro. El recién llegado se abocó a la formación de un elenco con jugadores que se pudieran adaptar a sus características conductivas y que al mismo tiempo se preparara para esfuerzos mayores.

Así comenzaron a incorporarse al plantel valores como Conigliaro, Bilardo, Santiago y Barale, quienes se sumaron a elementos como Madero, Poletti, Verón, Flores y Malbernat, constituyéndose básicamente el siguiente equipo: Poletti; Chevez, López, Barale, Malbernat; Santiago, Bilardo, Madero; Conigliaro, Flores y Verón.

HEROES DE LOS '60
Estudiantes ganó el Metropolitano de 1967 luego de ganarle a Racing por 3 a 0 (Madero, Verón y Ribaudo, en el segundo tiempo, los goles), partido jugado en cancha de San Lorenzo, que dirigió Guillermo Nimo y presentó esta formación por el lado Pincha: Poletti; Aguirre Suárez, Spadaro; Malbernat (capitán), Madero, Pachamé; Ribaudo, Bilardo, Conigliaro, Echecopar y Verón. Dirigida por Osvaldo Zubeldía.

El plantel campeón se completó con Gabriel Flores, Henry Barale, Manera, Hugo Mateos, Rubén Bedogni, Eduardo Flores y Luis Carlos Zibecchi como futbolístas; mientras que como colaboradores de Zubeldía trabajaron Jorge Kistenmacher (preparador físico), Luis Elorga (kinesiólogo), Roberto Marelli (médico) y Ricardo Callero (utilero).

La obra se completó en 1968 con aquel empate de 1 a 1 en Old Trafford, frente al Manchester United (Verón y Morgan los goles), en la revancha del 1 a 0 para el Pincha en el partido de ida por la Copa Intercontinental, que protagonizó esta formación: Poletti; Malbernat, Aguirre Suárez, Madero, Medina; Bilardo, Togneri, Pachamé; Ribaudo (Echecopar), Conigliaro y Verón. Tras una campaña que incluyó 12 victorias, 3 empates y 3 derrotas, con 27 goles a favor y 13 en contra.

EL EQUIPO DE BILARDO
De la mano de Carlos Salvador Bilardo, Estudiantes volvió a formar otro equipo campeón en 1982. Un triunfo conseguido en Córdoba como visitante de Talleres, por 2 a 0 con goles de Brown (de penal) y Gottardi), marcó el final de una campaña brillante desarrollada por un equipo al que le sobró talento y sacrificio.

El Narigón firmó contrato en diciembre de 1981, con Ricardo Echevarría como preparador físico y Roberto Marelli como médico. Y enseguida puso manos a la obra para darle forma al plantel. Confirmó a Brown, Herrera, Miguel Angel Russo, Gotradi y Trama. Necesitaba un arquero y llamó a Delménico. Y más tarde se incorporaron Lemme y Landucci, el uruguayo malvarez y su compatriota Daniel Martínez. Estaban Rubén Horacio galletti, Sergio Gurrieri y Miguel Angel Gette, pero había que encontrar el reemplazante de Patricio Hernández, transferido a Italia.

La jugada de Bilardo fue maestra: fue a buscar a Alejandro Sabella, que estaba jugando en el Leeds United, de Inglaterra, al lado le puso a Marcelo Trobbiani, y para completar la cuota de talento recuperó a José Daniel Ponce, que ya estaba en el club. Y el grupo se completó con Camino, Alberto Monzón, Walter Perazzo, Héctor Vargas, Carlos bertero y Claudio Gugnali... Con esos jugadores, planificación y trabajo comenzó a armarse el equipo campeón del torneo Soberanía.

En la primera ronda, aquel gran equipo totalizó 26 puntos y en la segunda 28; habiendo perdido solamente tres veces: contra Boca, Newell's y de nuevo Boca. Y el broche de oro para cerrar la obtención del título fue lejos de La Plata, en Córdoba: el 14 de febrero de 1983, sobre Talleres, con goles de Brown (de penal) y Gottardi, al cabo de otra demostración de capacidad individual y colectiva. Dejando en claro que había sido el mejor en un torneo largo, intenso, competitivo y dramático.

Se fue Bilardo a la Selección nacional, Eduardo Luján Manera se hizo cargo del equipo y aprovechando el envión se quedó con el posterior campeonato Nacional postergando también a Independiente al cabo de una gran final que tuvo ganador al Pincha por 2 a 0 en La Plata y a los Rojos 2 a 1 en la revancha jugada en Avellaneda. El descuento lo marcó Guillermo Trama y esa anotación terminó marcando la diferencia entre el equipo de Manera y el que dirigía Nito Osvaldo Veiga. Se fue Bilardo a la Selección nacional, Eduardo Luján Manera se hizo cargo del equipo y aprovechando el envión se quedó con el posterior campeonato Nacional postergando también a Independiente al cabo de una gran final que tuvo ganador al Pincha por 2 a 0 en La Plata y a los Rojos 2 a 1 en la revancha jugada en Avellaneda. El descuento lo marcó Guillermo Trama y esa anotación terminó marcando la diferencia entre el equipo de Manera y el que dirigía Nito Osvaldo Veiga. Se fue Bilardo a la Selección nacional, Eduardo Luján Manera se hizo cargo del equipo y aprovechando el envión se quedó con el posterior campeonato Nacional postergando también a Independiente al cabo de una gran final que tuvo ganador al Pincha por 2 a 0 en La Plata y a los Rojos 2 a 1 en la revancha jugada en Avellaneda. El descuento lo marcó Guillermo Trama y esa anotación terminó marcando la diferencia entre el equipo de Manera y el que dirigía Nito Osvaldo Veiga. Se fue Bilardo a la Selección nacional, Eduardo Luján Manera se hizo cargo del equipo y aprovechando el envión se quedó con el posterior campeonato Nacional postergando también a Independiente al cabo de una gran final que tuvo ganador al Pincha por 2 a 0 en La Plata y a los Rojos 2 a 1 en la revancha jugada en Avellaneda. El descuento lo marcó Guillermo Trama y esa anotación terminó marcando la diferencia entre el equipo de Manera y el que dirigía Nito Osvaldo Veiga.

"El mejor regalo para el club es que estemos todos juntos"
UNA CHARLA A FONDO Y EN EXCLUSIVA CON EL TECNICO PINCHA

El único que interrumpe la tranquilidad del lugar es él. Va y viene dejando indicaciones para todos sin detenerse un segundo. No puede sustraerse a su trabajo pese a que el mediodía marca el final del entrenamiento matutino y la pausa para el reconfortante almuerzo.
Carlos Salvador Bilardo, el hombre que encarna los sueños de la parcialidad pincharrata nos recibe en el Country Club de City Bell, para hablar de lo que más le gusta: de fútbol, de sus pasiones, y de Estudiantes. La ocasión es propicia porque estamos en la semana del aniversario de la fundación del Club.
Pide un minuto para comer algo. Aprovecha para juntarse con Octavio Manera, la Bruja Verón y Lemme, sus colaboradores más inmediatos. Siempre mirando de reojo a sus hombres que recobran energías con la mira puesta en la próxima batalla.
Y finalmente aparece. Sonriente, más tranquilo, respetuoso. Se percibe inmediatamente alrededor de él ese magnetismo personal que sólo tienen los verdaderos líderes.
Antes de hablar repasa las fotos de archivo que le arrimamos, ilustrando sus comienzos, y se le iluminan los ojos. Es que en esas imágenes blanco y negro arrugadas por el tiempo, desfilan hombres y momentos imborrables de aquella histórica campaña de Estudiantes de la cual él fue protagonista.

- ¿Cuál es el primer recuerdo que guardás de tu llegada a la Plata y cuál de tu ingreso a Estudiantes?
- Mi primer recuerdo fue cuando jugamos contra Rosario Central, no, en realidad mi primer recuerdo fue cuando estuve con el señor Mangano para arreglar mi primer contrato. Mangano me dijo "tengo que ir a ver a la tercera que mata y después seguimos conversando, esperame acá", y se fue. Afuera, me estaba esperando Papaleo y yo le digo "Mangano se fue al cine a ver una película, me dijo que lo epere". Yo no sabía que la "tercera que mata" era una división que tenía Estudiantes y me quedé con Papaleo charlando como dos horas, hasta que volvió. Era la segunda vez que yo venía a La Plata.

- ¿La vocación de técnico empezó cuando Zubeldía te daba la responsabilidad de manejar el equipo dentro de la cancha, o ya previamente tenías esa iniciativa?
- No, venía de antes, venía de chico, allá en San Lorenzo de almagro. Me gustaba ver tácticamente a los equipos, hablaba mucho con René Pontoni. Después me tocó tener a Stabile, que fue técnico de la Selección Nacional y Deportivo Español, y con él hablaba mucho también. Y después tuve a Osvaldo, que despierta en mí otro interés.

- ¿En qué medida influyó en tu formación futbolística y como técnico lo que se decía de Estudiantes campeón de América y del Mundo?
- Cuando viajábamos a Europa con Osvaldo, hablábamos con otros técnicos, por ejemplo Helenio Herrera. Eso fue influyendo en mí. Con Osvaldo hablábamos mucho sobre el tema en los viajes que hacíamos de Buenos Aires a La Plata.

- ¿En el exterior te conocen más por la Selección o por Estudiantes?
- Por las dos cosas. Por ejemplo, el Milán ahora nos invitó para jugar allá, pero no podemos ir porque Arsenal no puede adelantar el partido, y cuando voy afuera me conocen en Italia, España, por Estudiantes y además por la Selección. La Selección reforzó ese conocimiento que tenían en el mundo de la gente de Estudiantes. Fueron ocho años con Madero, Pachamé, Echeverría, eso reforzó mucho.

ALEGRIAS Y TRISTEZAS
- ¿Cuál fue la mayor alegría que te dio Estudiantes y la mayor tristeza?

- Lo más grande, lo que yo viví muchísimo más, fue la Primera Copa de América contra el Palmeiras. Y con respecto al Manchester, allá no lo pudimos vivir de la misma manera porque estábamos muy solos, muy frío. Nos dimos cuenta de la emoción del triunfo cuando llegamos acá.

- ¿Seguís sufriendo las derrotas y analizando cada detalle de un partido como el primer día, o sentís que los años te van cambiando?
- No, no, igual. Y por ejemplo, cuando perdíamos, lunes a martes no salía. Una vez, en un reportaje en la revista gente, la señora de Reutemann, Mimicha, decía que no lo soportaba cuando perdía. Yo también vuelvo a mi casa y analizo cada detalle durante el tiempo que sea necesario.

- ¿Si nacieras de vuelta, que harías igual y que cambiarías?
- Hasta Ahora creo que no cambiaría nada. Gracias a Dios logré todo lo que me propuse, pienso que me fue fenómeno: quise jugar y jugué, quise ser médico y fui, quise ser técnico y me jugué...

- Entonces te pregunto, médico, jugador de fútbol, director técnico, periodista y candidato a presidente, si te pidiera que evitaras algunos de esos roles que te tocó desarrollar, ¿cuál sería?
- El de médico lo tengo en el recuerdo, trabajé y trabaje hasta que fui dejando de a poco. Cuando empecé como técnico, ahí ya dejé todo. Entonces, como lo que dijo Favaloro, un día "No estudié el domingo, me atrasé".

- Estudiantes cumplió este mes 98 años, ¿qué te gustaría regalarle?
- El mejor regalo para el club es que estemos todos juntos en una cena. Encontrarme con gente conocida de 20, 30, 40 años atrás y recordar las cosas lindas que pasaron durante tantos años, con los amigos. Vos me preguntaste hace un rato sobre los recuerdos tristes. Falleció mucha gente amiga y eso en un momento así también me pone triste, lo peor que te puede pasar.

- ¿Hay algún "Bilardo" en el actual plantel de Estudiantes?
- Y... son todos muy jóvenes todavía.

- ¿Y en otro plantel?
- Y, es muy difícil. Yo, entre comillas, dejé la vida para ser técnico, no es tan fácil.

- Si quisieran organizar un partido en tu homenaje, ¿qué equipos deberían jugarlo?
- No, no, no me gustaría para nada. El mejor homenaje es que estemos todos juntos, tanto directivos, jugadores, ex jugadores, socios, simpatizantes, ése es mi mejor homenaje, que todos han luchado por la causa y que sigan luchando.

- ¿Podemos hablar de las cábalas?
- Sí, ¿por qué no? Hablemos.

- ¿Cuál es el sentido de las cábalas, producen mayor concentración en los jugadores?
- Son costumbres que ya tenía de cuando era chico. Y que las fui conservando a través del tiempo. Por ejemplo, cuando era estudiante tenía un exámen e iba con la misma ropa. Bueno, acá pasa lo mismo.

- Las cábalas que vos tenés, ¿son privadas o podés contarme algunas?
- No, te las puedo contar, hay muchas cábalas. Por ejemplo, usar la misma ropa, ir por el mismo camino al estadio, cambiarse de la misma manera, cada uno tiene su percha, repetir las comidas del día anterior, en el viaje en el micro cada uno se sienta siempre en el mismo lugar. Son muchas las que tenemos.

GLORIA Y DANIELA
- Una pregunta algo personal, si querés me la respondés, si no no importa... Gloria, tu mujer, ¿cómo te acompañó durante todos estos años en tu carrera? ¿Te apoyó siempre o alguna vez te dijo: "el fútbol o yo"?
- Me bancó siempre, solamente no me apoyó cuando hice política, no quería.

- Vos sos un líder nato, decime ¿cuál es tu modelo de líder? ¿A quién admirás, dejando de lado el fútbol?
- Para mí, de pibe, cuando iba a la escuela secundaria, mi líder era Perón, era un hombre que arrastraba multitudes, y de los últimos que ví y que conocí, a mí me impresionó muchísimo Khadafi, el tipo mostraba una autoridad total... Y también Mandela, que luchaba por Africa, demostraba una personalidad avasallante.

- Ahora, pasemos a hablar de tu hija Daniela, ¿se puede?
-Sí, es una piba que fue educada más por mi señora que por mí. Yo estuve muy metido en el fútbol. Daniela tiene ahora 29 años, pero yo la quise educar como me educaron a mí. Trabjó y estudió. Se recibió de abogada y ahora trabaja en una fiscalía. Y está muy bien. Piensa muy bien. No quiere nada de mí, no quiere ayuda, no quiere nada, se la rebusca sola con $1.600 que gana y con eso se arregla.

- Carlos, pero tu hija tiene una fortuna muy grande, tiene un padre como vos... me encantó la actitud que tuvo el otro día en la cancha, en el partido con Independiente...
- Sí, a mí también me encantó. Yo le digo: si lo que tengo yo es tuyo, no podés estar sufriendo necesidades a tu edad, si tenés el dinero para vivir bien. Yo la voy a visitar y veo que tiene la heladera vacía, y a mí me da mucha bronca, pero bueno, respeto su decisión...

- Hablemos del "fenómeno bilardista". A los chicos que van a la cancha, que muchos son consecuencia de padres que vivieron las épocas de gloria que vos le diste al club, entre ellos van muchas nenas, también todas con la camiseta de Estudiantes, ¿qué les prometerías? ¿cuál es el futuro del club?
- El futuro es muy bueno, si se sigue trabajando así, hay muchos, muchos jóvenes, que si siguen trabajando fuerte, con entusiasmo y seriamente, y y si la gente de la Comisión Directiva se une a otra gente que quiera colaborar con el club, se pueden lograr muchas cosas. Son muy buena gente. Hay que caminar muchísimo más para contratar jugadores, ver otros jugadores, etc., porque el equipo no se hace en un día... Se puede hacer en una semana, pero con dinero. Acá está sucediendo eso, se está tardando mucho más por falta de dinero. Hay muchos jóvenes capaces de 20, 21 años, pero hay que esperarlos. Yo traje 2 chicos atrás y jóvenes adelante, porque "adelante significa futuro" y yo siempre le daba un consejo a Correbo, le decía "Gerardo, comprá delanteros, que te va a significar muchísimo más que los dólares. En el año 82 se lo dije.

ULTIMO REGRESO
- Cuando regresaste, en el partido con Talleres de Córdoba, cuando saliste por primera vez a la cancha y viste semejante ovación, ¿qué sentiste realmente?
- Y cuando salí, por supuesto, viví una emoción terrible y el reconocimiento de la hinchada, pero pensaba en el partido, si ganábamos, los puntos que sumábamos. En cuanto al recibimiento, ya en el country, cuando llegué, fue apoteótico, inolvidable.

- ¿A quiénes tenés que agradecerles el éxito en tu vida? ¿A Dios, a tu buena suerte o a tu propia determinación?
- Para mí, a mi familia, porque me bancaron a muerte. Es muy difícil. Es muy difícil vivir al lado mío, dificilísimo, porque yo estoy en mi casa, al lado de mi esposa y no dejo de pensar en el trabajo, pienso en un partido, en el otro, todo el día, no paro. Creo que la buena suerte existe en la vida, pero yo me levanto a las 6 de la mañana todos los días y no me acuesto nunca antes de las 12. También hay que pensar en eso.

- ¿Qué condiciones tiene que tener un líder para armar un grupo perfecto, no solamente hablando de fútbol?
- Tiene que tener sus propias convicciones, y lo que quiere ser. Es fundamental. Yo creo que en la vida hay que fijarse metas, a los 30, a los 40, a los 50 qué querés ser. Si querés ser el número uno tenés que hacer un sacrificio total.

- Es es lo que vos le decías a Maradona, que para ser número uno no existe el fío, ni el calor, ni la lluvia, siempre hay que estar...
- Si, por eso, uno tiene que fijarse pautas: si querés ser el número uno tenés que dejar de lado un montón de cosas, si querés ser el número cinco tenés que dejar de lado algunas cosas y si querés ser el número 20 hacé lo que querés.

- Dame algunos detalles para ser número uno, ampliame un poco más...
- Y bueno, si uno quiere estar arriba tiene que tener conocimientos, ampliar permanentemente esos conocimientos, hay que saber hablar con la gente, manejar las relaciones públicas, hay que saber tratar desde el Presidente hasta el portero de una casa, hay que caminar mucho, muchísimo. Y entonces, una vez que uno conoce a la gente y tiene conocimientos, hay que tener capacidad para transmitirlos y dar el ejemplo permanente de las cosas que uno hace. Es decir: yo no puedo exigir a un jugador o a una persona a que haga lo que yo no hago. Y después muchísimas cosas más. Yo hago muchas charlas sobre liderazgo, he dado como ochenta, al Banco Tokio, Telefónica, Movicom, hace poco en Wall mart, todas empresas grandes, me encanta dar charlas.

- ¿Te deprimís con frecuencia?
- No.

- Y si te deprimís un poquito, o te bajoneás, ¿qué te motiva nuevamente?
- Pensar siempre en positivo. Yo pienso que si Dios te da salud, aprovechalo, y pensar siempre para adelante. A mí ésto me lo enseñó la medicina.

- Y hablando de medicina, vos estudiaste en la facultad, te recibiste, fue un esfuerzo. Nadie te regala una profesión así nomás, ¿por qué la cambiaste por el fútbol?
-Se dio así, yo vine acá a La Plata a cursar una materia, estudié, la dí y me recibí de médico. Yo vine a La Plata por un año, en 1965. Yo jugaba al fútbol en Deportivo Español y me tenían que transferir y me dieron dos opciones: Argentino Juniors o Estudiantes, y como Argentinos era en mi barrio no quise quedarme. Dije "mejor me voy a La Plata que no me conoce nadie" y así empecé. Fue un momento de una disparada terrible y entonces me dedicaba poco a la medicina y más tiempo al fútbol.

- ¿Qué diferencia hay para vos entre Pelé y Maradona?
- Son dos cosas distintas, Estudiantes jugó contra el Santos de Pelé, acá en La Plata y yo jugué también con el Argentina-Brasil. Era un muy buen jugador, excelente. Con respecto a Maradona, en otra época, lo mejor. En su época fue mejor Distéfano, luego Pelé y ahora Diego. Si sumamos yo creo que fue mejor Diego. Por ejemplo, no es lo mismo un médico de la actualidad que un médico de hace 30 años, un médico de la actualidad soluciona más cosas, porque tiene más actualización, más conocimientos, otros medios para llegar a un diagnóstico, otros medicamentos para poder solucionar los problemas, cosa que antes los médicos no lo tenían, hacían semiología, ahora recurren a una máquina y saben exactamente lo que está pasando en tu cuerpo.

- ¿Y entonces...?
- Pelé fue un buen jugador, pero Maradona vivió una época difícil, que es la actual.

- Y hablando de la época actual, a tu criterio, ¿cuál es el mejor delantero del mundo actualmente? Te puedo dar algunos nombres: Ronaldo, Crespo, Van Nistelroy, Raúl...
- Yo creo que Ronaldo demostró en el Mundial su capacidad. Pero Raúl me gusta mucho.

- ¿Y mediocampista? ¿Zidane, Scholes, Figo, Beckhan, Verón?
- Mediocampista, Verón. Sin ninguna duda.

- Contame un poco de tus padres, ¿cómo eran?
- Mis padres viven todavía. Uno tiene 91 años y el otro 87.

- Sos afortunado...
- Ellos de jóvenes vivían en un barrio, que es donde estaba la mueblería, en La Paternal, en la calle Gavilán, y eran más o menos 50 o 60 mujeres y 50 o 60 hombres en esa calle. Eran todos fanáticos, los sábados de Argentinos Juniors y los domingos de San Lorenzo de Almagro. Se conocieron ahí. Todos trabajaban ahí. Formaron entre ellos como un club, y de los ciento y pico que había están vivos solamente un amigo de mi padre, mi padre y mi madre.

- Hablando de tu familia, ¿vos tenés un hermano, no? Jorge...
- Si.

- ¿Es menor o mayor que vos?
- Es menor

- ¿Y cómo te llevás con él?
- El trabaja desde siempre en la fábrica. Yo me fui de la fábrica en el año 1977. Me llevo bien.

En una cena que estuvimos hace días, cuando la Brujita estuvo en La Plata, yo lo miraba a Verón padre al lado de su hijo y pensaba el orgullo que sentirá de tenerlo a Sebastián... a vos, ¿te hubiera gustado tener un hijo varón?
- No, como yo hice ginecología mucho tiempo, para mí era lo que Dios quisiera, varón o mujer, lo que yo quería era tener un hijo. En aquel momento yo quería que fuera mujer porque es más compañera de la madre, el pibe se dispara más rápido. La madre va hacia la hija y la hija va hacia la madre, difícil que vaya hacia la suegra.

- ¿Fumaste algo alguna vez?
- No, nunca, nunca me gustó fumar.

- Un lugar para descansar que te guste?
- No, no descanso, nunca descanso, por ejemplo, yo no puedo tomar sol. Nunca me vas a ver a mí en una playa sentado en una reposera o silla descansando, no puedo hacerlo.

- ¿Sos hiperactivo?
- Sí, siempre tengo que estar haciendo algo.

- ¿Una comida que te guste mucho...?
- Las pastas, sobre todo los ravioles, me encantan.

- ¿Un libro...?
- Yo siempre, siempre leo libros de medicina cuando estoy en casa. Hablo con alguien y siempre sale un tema de medicina, entonces leo sobre éso, sobre todo a la noche, simpre leo medicina.

- ¿Una película...?
- Me gusta el cine, pero no voy, miro en la televisión películas a veces. Ví una en la que se hace todo por el rating, que al último el amigo le da una trompada, no me acuerdo cómo se llama... Sí, ya sé: la película se llama "15 Minutos" y trabaja Robert De Niro.

- ¿Y si te perdés en una isla que llevarías?
- No, yo no me pierdo en una isla, me gusta más la ciudad, donde hay gente.

- ¿Un recuerdo muy feliz en la niñez que te haya marcado?
- ¿De mi niñez? ¿Así que me marcó, marcó? Una vez insulté a mi abuela cuando tenía cuatro años y mi madre me pinchó la lengua con una aguja, y desde ese día no insulté más a nadie.

- ¿No decís malas palabras?
- No. No digo nunca malas palabras.

- ¿Fuiste buen estudiante?
- Si, me fui en historia, en primer año de la secundaria, lo tenía a Astolfi de profesor, ¿te acrodás el que hizo el libro?, y después en farmacología en la facultad de medicina, con Camponovo, que era el titular de la cátedra.

- ¿Qué más le pedirías a la vida de aquí en más, o dicho de otra manera, que te hubiera gustado hacer que no hiciste?
- Gracias a Dios hice todo. Me tocó hacer mucho, mucho, mucho. Mirá como será que viajo y no me divierte más -ya me quiero quedar acá-. Me dicen tenés que ir a Francia, y me siento en el hotel y no salgo, en Italia me siento en el hotel y no camino un metro, tomo algo en una confitería, en la Via Venetto, en París igual, ya no camino. Ahora fuimos a Japón, Corea, ahí si, porque no conocía, Japón si conozco bien, pero Corea del Norte y del Sur no. Corea del Norte ahora está linda.

- ¿La palabra "amigo" que significa? ¿Los contás con los dedos?
- Para mí todo,-no sé si con los dedos-, cada vez menos por la situación en que se vive, vos antes tenías en el barrio cuarenta amigos y hoy, como se vive, por el trabajo, por la competencia en el trabajo, por la competencia en la vida, te van fallando los amigos, no solamente a mí, yo creo que a todos. Vos para lograr un puesto quizás sí tenés un amigo que compite con vos, mejor que se vaya, así no tenés competencia, porque hoy todo es competitivo. Yo creo que la palabra amigo se va perdiendo, vos llegás a una época de tu vida, que si tenés cinco o seis podés ser afortunado.

- Me voy a poner nostalgiosa. Recordemos al Yacaré. Es cierto que lo volvías loco, que se te ocurría una idea a las cuatro de la mañana y lo llamabas por teléfono.
- Si, a toda hora, como no duermo, mi señora dice, vos te crees que la gente es como vos, que no duerme, pero yo soy así, se me ocurre una idea a la una, a las dos y llamo a cualquiera...

- Sigamos con la nostalgia... Eduardo Manera...
- Manera era muy amigo. Lo que pasó es que se hicieron amigas las dos mujeres y así es más fácil. Ibamos a cenar, de vacaciones juntos, conlos chicos, que no habían nacido y ya nos conocíamos de acá.
Que lindo homenaje para él que el hijo, Octavio, está acá con vos.
Si, por supuesto, aparte que es capaz, uno va recordando cosas, que vivimos juntos con el padre, que reramos tan amigos y también con el flaco Poletti, Madero, Juan.

- Eso te quería preguntar, define con algunas palabras cada una de tus compañeros del glorioso equipo.¿Querés que te los nombre?
- Poleti, un tipo franco, de frente.
Manera, una persona con mucha personalidad, derechísimo.
Malbernat, buena gente, muy buena gente, lucho siempre por la familia.
Aguirre Suárez, es el que menos relación tengo, pero cuando éramos compañeros, era un hombre que quería ponerse al día de lo que pasaba.
Madero, todabía lo sigo viendo, nos hablamos mucho.
Pachamé, era una fiera, el fue el que estuvo al lado mío siempre, pero al lado, en los mundiales, adentro mío.
Ribaudo, buena persona, trabajador.
Conigliaro, buen padre, trabajador, sigue en el fútbol.
Etchecopar, un hombre que vino acá de jovencito, se casó y ahora tiene sus cosas en Pergamino.
Togneri, un tipo bárbaro, falleció, fue un gran dolor para mí.
Bocha Flores, siempre tranquilo, pero cuando se pone nervioso, es un hombre difícil.
Bambi Flores, buen chico, más joven que todos nosotros, pero acompañó bien.
Lavezi, un pibe que vino de Platense junto con Togneri. Yo no hablé mucho con él, no era del grupo que integrábamos nosotros, pero era buen pibe.
Herrera, también buen pibe.
Fucenecco, buen tipo, con su cigarrillo, su cañita de pescar, fuera de serie, tranquilo.
Dejé la Bruja para el último. Era un muchacho callado, no hablaba, no chaci valer lo que él era en la ciudad de La Plata, no se lo hacia sentir a los compañeros.

- ¿Y cuál fue el mejor equipo que dirigiste ademáss de la selleción del 86, Sevilla, Deportivo Cali, Libia, San Lorenzo, Estudiantes?
- Fue en el 75 Estudiantes de La Plata. Después 78-79 Deportivo Cali, y acá en el 82.

- ¿Y cuál fue el mejor equipo de Estudiantes, el de la copa de América, el campeón del mundo o el del 82, el más completo, de acuerdo a tu criterio?
- Aquel primer equipo, nosotros teníamos pasión, a pesar de que éramos jóvenes barrió con todo. Es mucho, cuatro años de fútbol es una eternidad, es casi la mitad de la carrera de un jugador.

- ¿Le tenés miedo a la muerte?
- Si.

- ¿Y si te reencarnaras, que no harías de la vida que viviste?
- Nada, haría todo igual. Gracias a Dios, me fue todo bien.

- Y en este último milenio, ahora ¿como vés el fútbol?
- El fútbol va evolucionando poco a poco pero, no se está trabajando con los jóvenes, falla la parte de técnica, hay mucha táctica, hay mucho esfuerzo físico, pero no hay jugadores técnicos.

- ¿Harías algún cambio en el reglamento, por ejemplo, sacarías el off-side, harías el área más chica, el arco más grande, más control a las faltas de los árbitros?
- Eso se trata siempre en la FIFA siempre que vamos, y una de las cosas que se podría hacer es el saque de banda con el pie, después no hay muchos cambios para hacer. El off-side hay que dejarlo porque es bueno, agrandar los arcos no se puede. Una vez se hizo uan reunión y se dijo agrandemos los arcos y salió Stefan Kovacs -un técnico- y dijo ¿para qué vamos a agrandar los arcos y gastar tanta madera, pongamos en el reglamento que el arquero debe medir como máximo 1.50?

- Cuáles son los países que últimamente están en la vanguardia con el fútbol en el mundo ¿antes era Brasil y Alemania, por ejemplo, que opinás del fútbol oriental, o africano?
- Africa es el que más futuro tiene, por la pobreza que hay, juegan todo el día al fútbol, pero son chicos generalmente mal alimentados. Tiene que tener otra alimentación. Lo que está pasando, y eso también lo está estudiando la FIFA, llevan aviones con 90 chicos de Africa para Europa, y devuelven, no sé, 83, y se quedan con 7 u 8, los mejores. Eso causa un desarraigo a los pibes que les está costando, porque tienen 12 o 13 años. Yo creo que el futuro es Agrica, por la raza, por como juegan. Después, los grandes centros están muy poblados, Munich, París, Milán, Capital Federal, Torino, entonces hay que buscar a los futbolistas en el interior, donde hay lugar para poder jugar.

- Si yo te digo ahora, la brujita en Manchester -ahora en el Chelsea- Palermo en España, Juan Fernández en Alemania, Romero en Alemania, salidos del semillero de Estudiantes, ¿qué aconsejás que pueda hacer el club para que esto crezca?
- Trabajar en el semillero. Seguir así. Todos los que nombraste está bien, pero más atrás, también Trotta, los dos Capria, se fueron muchísimos, pero no sé, hay que transferir, Estudiantes tiene que transferir continuamente y no tiene grandes sumas de dinero para adquirir jugadores. Es imposible eso.

- ¿Si tuviera que llevarte tus afectos a algún lado para vivir, vos que conocés el mundo, donde vivirías fuera de la Argentina?
- En Cali o en Sevilla.

- Me olvidé preguntarte que defensor te gusta.¿Nesta?
- A mi gustaba Hierro, que se retiró este año.

- ¿Y arquero?
- Van der Sar.

- ¿Habias pensado nostalgiosamente volver a Estudiantes o te sorprendió Verón cuando fue a tu casa y te habló desde la puerta con el celular?
- No, no había pensado, me sorprendió totalmente.

- ¿De que signo sos?
- Piscis.

- ¿Qué día cumplís años?
- Marzo, el 26.

- ¿Creés en el horóscopo?
- No, para nada.

- ¿Cuáles son tus entretenimientos a parte del fútbol?
- Ya te dije, me gusta leer... nada más.

- Cacho Castaña en un tango en el año 88 escribió "Si vieras que triste que está la Argentina" -estamos en el 2003- ¿qué opinás de eso?
- En el año 1983, en una revista, cuando estabámos en Mar del Plata, yo dije que iban a pasar 20 años para que se solucionen los problemas en el país y que los problemas no son políticos ni económicos, es un problema moral. En el Clarín del año 84, yo digo lo mismo, van a tener que pasar 20 años tocando fondo y otros 20 años para poder surgir. Estamos en el 2003 tocando fondo y después van a tener que pasar 20 más para poder surgir. No es mucho, porque hay que cambiar la mentalidad, hay tipos que ya han nacido acostumbrados a tener la corrupción.

- ¿Y qué pasó con Bilardo en la política?
- No, yo seguí, contra la oposición de mis señora, pero seguí, seguí, seguí, hasta que se me acabó la plata. Vos tenés que tener mucho dinero para hacer reuniones, para andar por todas partes. Yo prácticamente a La Plata no vine para hablar con la gente, estábamos en capital mucho más y en algunas provincias, pero tenés que tener mucho dinero, cosa que no teníamos y si vos vas a pedir dinero, te lo piden en canje a...

- En algún momento vas a dejar la dirección técnica.¿Vos te ves como un jubilado en tu casa, con pantuflas, cómo ves al Bilardo cuando tenga 80 años?
- Igual caminando por la calle hasta que pueda. Pero no soy de ese tipo de personas que ve TV. Toman mate caminaré menos metros, pero caminaré.

- ¿Cómo ves la educación y la TV en la Argentina, sacando los programas positivos?
- La Televisión Argentina busca el rating. Entonces a la gente hay que darle lo que le gusta. Acá se vive por el rating. Vos cuando vas a vender un producto, por ejemplo, tenés que llevar la planilla de rating, a que medio apunto, a que clase social apunto, a que edad, etc. Y ahí largarte. Además, para mí está mal que se digan malas palabras. El que tiene un micrófono tiene que tratar de ser moderado porque lo ve muchísima gente. Hay cosas que no me gusta, pero hay gente que le gusta. El hombre que tiene un canal de televisión o que tiene un programa no quiere perder la hora que tiene él y va a hacer lo imposible para que la gente lo mire.

- ¿Y la educación?
- Mal. Hace veinte años dije, que cuando yo estudiaba la maestra decía "A", y era "A", y nos hacia poner los dedos en la mesa y nos pegaba con el puntero, después cuando el tiempo pasó fue uno y le tiró un papelito, después siguió, siguió, y uno le tiró una tiza, y después le pegó un tiro. Yo creo que se falló: 1-falta de interés del proefosr en enseñar porque gana poco dinero, y en el alumno falta de interés en leer y estudiar, poruqe miran mucha televisión. Si la maestra castigaba al alumno iba la madre y conversaba con la maestra y la hacia culpable a ella de que el alumno era malo. ¿Entonces la maestra que fue haciendo? Fue cuidando su puesto y se quedó, se quedó tranquila y dejó que el alumno haga lo que quiera, y así se fue todo al diablo.

- ¿Estudiantes va a salir campeón este año?
- No sé si este año, tiene con que, si hacemos las cosas bien. Esta bien. Vos fijate que este año habremos gastado 150.000 dólares en transferencias, uno que se fue y otro que vino, -es poco, nada-. Tampoco puede gastar Estudiantes como hace un equipo grande 3 o 4 millones, porque después no lo recupera más. Vos tenés que ver que en este momento en que estamos hablando no sabemos todavía si gujamos en el Estadio Unico o en el nuestro. Tenemos que hacer con estos jóvenes estar lo más arriba posible, y después crearles una mentalidad que, Estudiantes fue un equipo que siempre estuvo arriba y crear una mentalidad a los dirigentes que es un equipo grande. Si los dirigenes se unen y la gente se une, se puede lograr.

- Lo último que te voy a preguntar, como ve Bilardo, a Carlos Salvador Bilardo, definite en pocas palabras.
- Yo el otro día me pregunté si hice bien o si hice mal en hacer lo que hice en mi vida, si hice mal en dejar tantas cosas, si fui buen padre o mal padre y me acordé que cuando lo visité una vez a Julio Iglesias y hablamos del tema, el me contestó que habia hecho una canción sobre eso que se llama "Me olvidé de vivir", y yo digo cuando querés tanto y te dedicás a full a esa profesión, lo peor que te puede pasar es eso: Olvidarte de vivir....

Punto final. Pasaron dos horas y todos los temas que nos habíamos propuesto. El celular no dejó de sonar y desde el otro lado de la línea llegaron alternativamente Gloria, la esposa, Karina, su secretaria, y como no podía ser de otra manera, una pila de amigos. Ante cada pregunta que le propusimos puso el mismo énfasis que cuando, desde el costado de la cancha, como un "Rey León", maneja los hilos de su equipo. Aunque esta vez estaba jugando otro partido. El de los recuerdos y el de la actualidad como DT del equipo que lo catapultó a la fama.
Quedan flotando algunas definiciones propias de su estilo. Y hay una, en particular aquella que establecía un paralelismo entre sus años junto al fútbol y esa canción de Julio Iglesias: "Me olvidé de vivir...", sentenciaba Bilardo. Aunque en realidad lo que logró fue vivir intensamente su pasión, el fútbol, de una manera única. Y los hinchas han sido testigos de ello.

Nota realizada por la revista Diez, en el año 1983...Compararla con lo que sucede en el año 2002...

Periodista: ¿En estos tiempos, no es una culpa la falta de compromiso político?
Bilardo: No, porque hay gente que habla mucho. Y a esa gente yo no la quiero copiar.
P: ¿Lenguaraces?
B: Si, uff..Por todos lados. Hay hábiles declarantes, que es lo peor que puede haber. Y estamos en un momento en el que usted me ataca a mí y yo lo desmiento a usted, pero hablo mal de un tercero. Pero ninguno de los dos se dicen las cosas de frente. Si son personajes públicos, se utilizan los medios de comunicación de una manera muy hipócrita.
P: ¿Porqué ocurre esto ahora?
B: Porque la moral se esta perdiendo. O ya se ha perdido. Yo conocí a mis abuelos. Y siempre sabía que cuando mis abuelos decían “a” era “a”. Compraban una casa con la plata en la mano y dándose la mano.
P: ¿Y hoy que tienen que hacer los abuelos?
B: Si quieren comprar una casa, deben ir acompañados de escribano, abogado, arquitecto, y hasta por ahí un peluquero o cosa por el estilo. Antes dar un cheque sin fondo era una vergüenza. Y ahora es cosa de todos los días. Antes, prestar la plata al 10% era una tarea deshonesta, cosa que únicamente hacía el usurero, personaje despreciable del barrio. Todos lo odiaban. “No, che, vos no podes ser amigo de ese tipo”. Y ahora prestar la plata al 15, 20 o 50% representa una mayor viveza. Es “Cambalache”, viejo: gana el más ladrón.
P: ¿No será que eso ocurre porque faltan los ejemplos?
B: No creo. Es más profundo: La pérdida de la moral está en cada uno de nosotros. Así como viene la mano, a esto no lo para nadie. Nuestros hijos van a ser peores.
P: Un político diría que esta situación es el resultado de tanta falta de democracia.
B: Lo único que te digo es que esto es general: “qué me importa del vecino”, “qué me importa de mi amigo”, siempre el “qué me importa”...
P: Hay quienes afirman que esto ocurre porque no hubo honestidad en ciertas cúpulas de poder...
B: Ah, si, si, puede ser. Claro: si ahora yo les digo a los jugadores que no hagan declaraciones a los periodistas, que no hablen demasiado, soy un estúpido. Si todos los días sale un ministro que dice que el otro se robó toda la plata, mientras que otro sale diciendo que el que se la robó fue el otro.
P: ¿Está cansado de que los ministros se roben la plata?
B: No, yo estoy diciendo lo que sale en los diarios...Faltan cuarenta mil millones. ¿Quién los tiene? Dice uno. Y el otro retruca: los tiene fulano...¿Quién entiende esto? De todos modos, la solución es una sola: que un juez cite a los dos, que los interrogue y dictamine, el que no se llevó nada, que salga. El que se llevó un poco, para adentro.
P: ¿Usted cree en la justicia?
B: Si, hasta que no me demuestren lo contrario. De aquí en adelante, debe haber igualdad para todos. El juez debe decidir plenamente, y no con las presiones de siempre.
P: Antes, hablamos de la viveza porteña. ¿Cómo lo tratan los provincianos?
B: Bien, bien. Pero yo no soy vivo. La viveza es lo peor que tiene el argentino. A mí me tocó vivir en el exterior, y toda esa viveza se paga en odio. Un odio que nos tiene toda América. En Colombia, te tienen en estado de observación durante seis o siete meses. No quieren hacerse amigo tuyo. Y todo por esa piolada. Es embromado que por unos pocos paguemos todos...
P: En definitiva, ¿no será que los argentinos somos así?
B: Somos giles, no tenemos sentido de país. No lo cuidamos. Si hubiéramos sido un poco más vivos no estaríamos así. Hay una lucha terrible por la vida en este país. La gente es honesta, pero francamente ya no le alcanza para vivir. Y hay lamentables cadenas de deshonestidad.

P: Pero muchos de esos vivos, siguen siendo vivos...
B: Es cierto, pero al vivo hay que meterlo preso. Así de simple. Acá se dice vivo al que te joroba la vida... Ahora la gente dice que este país se va a arreglar en cinco años. ¡Qué se va a arreglar! En veinte años, por ahí se arregla, pero no tan pronto. La resurrección moral vendrá dentro de veinte años, y la resurrección económica tardará otros veinte más...
P: ¿Cómo distribuye las culpas?
B: Simple: el que falló, debe ir preso. Hubo gente en el poder que falló ante veintiséis millones de personas.
P: La historia reciente del país se puede dividir así: hubo una etapa silenciosa y de acatamiento y surgió esta de críticas y cuestionamientos.
B: Confío en los gobiernos que me cumplan. Bah, en realidad hace siete años que no confío en nadie...Vino un gobierno, yo confié, cambió y yo seguí confiando, yo no puedo confiar en nadie. Creo que estas elecciones son la última oportunidad. Nadie más puede fallar.
P: Entre las varias cosas que se han “pinchado” en el país figura el fútbol. Ya no hay chicos que jueguen a la pelota.
B: Este problema, lo vengo repitiendo desde 1958 más o menos. En mi barrio cuando era chico, estudiaban dos y laburaban cuarenta. Y ahora, estudian veinte y laburan dos. Y además, no hay tiempo. Antiguamente, en un barrio, había treinta buenos jugadores y un médico que curaba el callo, la muela, el ojo, el hígado, operaba...Ahora, en un barrio, hay dos jugadores y veinte médicos. Y va a llegar el día en que haya especialistas del ojo izquierdo, ya vas a ver... Pero, para mí ese es un síntoma de progreso para un país como el nuestro. Sí pensamos en función de gran país, el deporte siempre tiene que estar incorporado a la lista de prioridades. Está comprobado que un país grande deportivamente hablando, funciona mejor. Sí uno hace deporte, tu trabajo también va a rendir un 30 por ciento más.
P: Está claro que la miseria del país se delata en todos los ámbitos. ¿Qué pasa cuando usted pide veinte pelotas de fútbol para un entrenamiento y le dan dos?
B: Practico con dos. Yo tengo barrio, estoy acostumbrado a jugar en serio con pelotas de goma. Y cuando llegaba la policía, que la cortaban, estábamos hasta el otro día para juntar cincuenta centavos y comprar otra. Hoy los chicos tienen pelotas de cuero, camisetas con marca, pantalones con marca, las quieren todas...En muchos lados he debido practicar con zapatillas todas rotas, algunos en cuero, porque no había camisetas, pero les explicaba todo. Hay que acostumbrarse. Yo no nací con aire acondicionado, nací con un ventilador.
P: Pero también hay muchos que no tienen ni un ventilador.
B: Claro, bueno, todos no podemos estar bien. Pero yo creo que hasta hace unos cinco años Argentina fue un país en el que se podía progresar. Ahora, aquí, desconfío de todo. Tenía toda mi plata en un banco, la Cooperativa Sáenz Peña, y me volví loco. No hay ninguna seguridad de nada. Para meter tu guita con seguridad, tenes que conocer al gerente, al sub gerente, a todo el mundo.
P: Bilardo, en este momento usted empieza a brillar...
B: Eso es así, el técnico no tiene futuro. En un minuto, el técnico pasa a ser de bestial a bestia. ¿Y todo por qué? Porque la pelota pegó en el poste en vez de entrar....

 

 

Nota previa al Campeonato Mundial de México 86. Su autor fue el periodista Juan José Panno...

MÉXICO-La selección argentina abre esta tarde una nueva etapa de su historia futbolística. Con miedos, con dudas pero también con sueños e ilusiones que tienen algún sustento lógico, emprende el camino final en esta decimo tercera Copa del Mundo.
Es aventurado, casi irreverente jugar a los pronósticos pero en el reparto de barajas mundialistas, de este lado hay algunos “anchos” que tirados sobre la mesa como corresponde, pueden liquidar varias partidas y dejar a dormir afuera a más de uno.
Más allá del Mundial, más allá de cálculos de posibilidades y juicios a priori (sería un fracaso quedar eliminados en la primera rueda, lo que parece prácticamente imposible; lo demás dependerá de cómo se juegue y contra quién), más allá de todo esto, debería quedar claro, sí, que ésta es la última etapa para Carlos Bilardo.
Un título Mundial, como en el 78, un fracaso como el de Suecia, una actuación como la de Inglaterra en el 66 o Chile en el 62, no pueden transformar lo central...Para ser más claros aún, el Mundial en sí no puede alterar un solo concepto. Pero vale la pena reiterarlo ahora, volver sobre el tema precisamente en el momento en que empieza lo que para algunos puede ser el examen final.
Creemos que no, que Bilardo ya pasó por todas las mesas examinadoras (para el caso, las canchas de fútbol, las oficinas, los bares y los cafés desde donde el hincha opina), que el fallo ya fue emitido y que es en esa consideración popular inapelable.
Bilardo ya fracaso y no hace falta este Mundial para ratificarlo, del mismo modo que no servirá un éxito más o menos importante para rectificarlo.
Durante todos estos años, Bilardo contribuyó al desprestigio del fútbol argentino y a la confusión doméstica. Nunca pudo trasmitir lo que realmente quería, se dejó presionar, esquivo el bulto de los partidos amistosos por temor a una derrota, busco vanamente un equilibrio que lo hizo quedar en el medio de todo, sin jugarse nunca por nada, traicionó sus convicciones, habló de más y de menos (siempre a contramano de lo que indicaba la lógica), prometió cosas que sabía que no podía cumplir, elaboro planes de preparación que contribuyeron a la confusión general, se la paso diciendo “estoy conforme” irritando a la gente que veía por T.V. los mismos partidos que a él lo satisfacían, aburrió con los videotapes, abrumó con sus locuras, mostró una excesiva preocupación por cada uno de los rivales de turno, como expresando una tácita desconfianza en las posibilidades de los suyos. Y se montó al caballito de batalla de un par de partidos (los de la gira por Europa, contra Bélgica y Alemania Federal) pisoteando cualquier crítica.

Había criticado con saña a los técnicos y jugadores que usaban determinada marca de ropa deportiva o escribían notas en diarios y revistas y terminó firmando contratos de exclusividad, lo que no sería importante sí al menos hubiese utilizado esos medios periodísticos para volcar conceptos que apoyen al fútbol como un juego en el marco del super profesionalismo y no como una maquinaria al servicio de los resultados para medir lo que sirve y lo que hay que tirar a la basura.
Bilardo careció, además de capacidad para comprender la realidad social e incorporarla al fútbol. Por eso decía, al comienzo de su gestión, cuando le preguntaban por las elecciones del 83, que “el pueblo no está capacitado para elegir”, por eso viene diciendo desde hace un tiempo que en la Argentina “se confunde libertad con libertinaje” en una implícita referencia a los perjuicios de la democracia. Esas visiones, esas concepciones en boca de un conductor de grupo (de hecho aplicada ideológicamente a la tarea específica) también definen al fútbol de Bilardo.
Habló siempre de resultados, de fines (sin fijarse en medios, como tampoco lo hacía en su época de jugador) y en ese caso, son los mismos números los que condenan las estadísticas y marcan dos derrotas con Paraguay y una con Noruega, Francia, Colombia, Perú y Uruguay y dos empates con los modestos ecuatorianos en Quito y en Buenos Aires y una clasificación conseguida angustiosamente, con todo en la garganta sobre el final del último partido contra Perú.
Desde estás mismas páginas nos opusimos férreamente a cualquier intento de remoción del cargo. Había una razón fundamental: el respeto a un contrato que estaba firmado. Dijimos una y mil veces que Bilardo tenía que seguir siendo el técnico de la selección nacional hasta la finalización de su mandato reclamando que se respetaran sus derechos.
También constan cada una de las críticas que globalmente o puntualmente le hicimos y que se borrará ahora.
El ciclo de Bilardo terminará de cerrarse en este Mundial, cuando concluya su contrato; sería un disparate esperar a ver que pasa aquí. La selección argentina puede hacer un buen papel en México y naturalmente eso es lo que esperamos, pero para eso debemos jugar el fútbol que todos queremos.
Para la selección argentina, en el Mundial, este es el punto inicial. Para Bilardo, en todo este proceso, comienza aquí el punto final. Tal vez, el único punto final que reclama la sociedad argentina.

ESTO FUE ESCRITO EN EL DIARIO LA RAZON-MUNDIAL 86-PAG. 4
EL DIA LUNES 2 DE JUNIO DE 1986

Prólogo-edición especial Julio 1990-revista El Gráfico-DT selección argentina 83-90…

A ESTE HOMBRE…

Nació humilde, morirá igual. Será ésta su virtud mayor.
Aprendió desde la cuna que hay una sola manera de vivir la vida, nunca dos. Así la vive.
Supo desde chico, porque miró a su padre que el camino era posible, pero difícil. Así lo recorrió, con tanto trabajo y tanto esfuerzo.
Le enseñaron que conformarse era de mediocres. Creció disconforme.
Abrió los ojos frente a los maestros que Dios puso en su camino: algunos médicos ilustres, algún atorrante de café, aquel Osvaldo Zubeldía que supo confiarle otros secretos además de los del fútbol mismo.
Creyó en el talento del trabajo, en la cultura del sudor, en la moral del sacrificio.
Aprendió el código del silencio, tan poco usado.
Predicó-y así será siempre-con el ejemplo.
Amó a Dios por sobre todas las cosas. Y después a la familia que lo ama.
Creció en la fe de los que están seguros.
Peleó por un ideal que fue estandarte.
Chocó con los necios, que lo siguen siendo.

Luchó contra los molinos de viento cuando era más fácil evitarlos.
Quisieron derrumbarlo, sigue vivo.
Fue campeón contra todo, a veces contra todos.
No nació ganador, se hizo. En la escuela, en la facultad, en los potreros, en el hospital, en la cancha, en la vida.
Cree que no hizo nada, cuando hizo todo.
Le dio al fútbol argentino lo que nunca nadie le había dado: un título mundial ganado afuera y un subcampeonato inolvidable (este de Italia).
Nos dio, nos seguirá dando, una lección que deberemos aprender: no seremos nada si no nos matamos por ser algo.
Por estas cosas, tal vez por tantas otras, quisimos hacer este libro que ojalá refleje su vida. Es la intención.
Para que la gente, que aprendió a quererlo, lo conozca un poco más. A Carlos Salvador Bilardo, un hombre sencillo, después un campeón.

UN DIA VOLVIO…!

Sería imposible transformar este vendaval de sensaciones fuertes en un artículo periodístico sin la ayuda de los adjetivos. Parece mentira que una sola persona (bastante tímida y enemiga de la demagogia que siembran los gestos ampulosos) pueda haber generado semejante revolución. Los hinchas, los socios, los periodistas locales, los de Buenos Aires, los que vinieron de Chile, los invitados especiales, sus ex-dirigidos, sus ex-compañeros, algunos simpatizantes de otros equipos y los "cholulos", que nunca faltan, fueron al estadio de Gimnasia sólo porque volvía él. Cuando Estudiantes apareció sobre el césped, la gente alentó mucho; pero ni bien asomó la silueta sobriamente trajeada del Doctor, más de 25.000 miradas le apuntaron con la precisión de una mira telescópica. Había llegado el momento supremo que justificaba el valor de la entrada. A paso lento, despeinado y tratando de actuar como si semejante recibimiento no lo perturbara, Carlos Salvador Bilardo le obsequió a la hinchada que lo ama con locura, y sin ningún tipo de condicionamientos, los cincuenta segundos más felices de las últimas dos décadas. Sería imposible transformar este vendaval de sensaciones fuertes en un artículo periodístico sin la ayuda de los adjetivos. Parece mentira que una sola persona (bastante tímida y enemiga de la demagogia que siembran los gestos ampulosos) pueda haber generado semejante revolución. Los hinchas, los socios, los periodistas locales, los de Buenos Aires, los que vinieron de Chile, los invitados especiales, sus ex-dirigidos, sus ex-compañeros, algunos simpatizantes de otros equipos y los "cholulos", que nunca faltan, fueron al estadio de Gimnasia sólo porque volvía él. Cuando Estudiantes apareció sobre el césped, la gente alentó mucho; pero ni bien asomó la silueta sobriamente trajeada del Doctor, más de 25.000 miradas le apuntaron con la precisión de una mira telescópica. Había llegado el momento supremo que justificaba el valor de la entrada. A paso lento, despeinado y tratando de actuar como si semejante recibimiento no lo perturbara, Carlos Salvador Bilardo le obsequió a la hinchada que lo ama con locura, y sin ningún tipo de condicionamientos, los cincuenta segundos más felices de las últimas dos décadas.
Mientras los jugadores levantaban los brazos en el círculo central, nadie dejó de entonar la única estrofa del himno "pincharrata": "Borombombón, borombombón, es el equipo del 'Narigón'..." Catorce días después de haber perdido el clásico, de local y con rótulo de goleada lacerante, el pueblo albirrojo armó una fiesta fabulosa que perdurará por años en la memoria colectiva. Sin petardos ni bombas de estruendo, sin una gota de violencia y con numerosos grupos familiares, el espectáculo fue colorido y netamente pasional, pero en paz. Ni el arrepentimiento del Sargento Giménez (inventó un penal a favor de Estudiantes imposible de concebir) anulando su vergonzoso fallo y ordenando un pique adentro del área de Talleres, alteró los ánimos. El público no quería lío, sólo ver ganador a su ídolo máximo

 

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